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Actualidad · Noticias de interés

El diseño de algoritmos con biomarcadores puede facilitar criterios de inclusión para los programas de cribado de cáncer colorrectal

10/11/2020 Nota de prensa

XIV Congreso Nacional del Laboratorio Clínico

  • Los marcadores tumorales tienen un papel importante en Oncología, ayudando a una aproximación más personalizada en las diversas fases de la enfermedad de acuerdo a las características del tumor
  • La interpretación correcta de los resultados de los marcadores tumorales precisa conocer los aspectos preanalíticos, analíticos y el contexto clínico del paciente


Madrid, 10 de noviembre de 2020
Uno de cada dos varones y una de cada tres mujeres españolas desarrollarán un cáncer a lo largo de toda su vida. En el diagnóstico, pronóstico o monitorización de la enfermedad, los biomarcadores tumorales -en función del tipo de tumor- pueden jugar un papel muy importante, de tal modo que su uso se ha extendido enormemente e incluso, muchas veces, son parte de los análisis rutinarios del laboratorio clínico.

Y es que el laboratorio tiene un papel fundamental en este campo. Según explica el Dr. Álvaro González Hernández, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio, primero en la selección de los marcadores tumorales más adecuados y mejor validados y las mejores técnicas analíticas; y, en segundo lugar, en asesorar al clínico a hacer un buen uso de ellos y una adecuada interpretación de los resultados en el contexto clínico del paciente. Por ello, para este experto, “aunque los aspectos preanalíticos y analíticos son cruciales, también lo es una correcta comunicación entre el clínico y el laboratorio”.

En el marco del Congreso Nacional del Laboratorio Clínico (LabClin 2020) que organizan conjuntamente la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEQCML), la Asociación Española de Biopatología Médica-Medicina de Laboratorio (AEBM-ML) y la Asociación Española del Laboratorio Clínico (AEFA), tiene lugar el simposio 'Cribado Cáncer, uso racional de biomarcadores‘, en el que se analiza su uso y el riesgo de exceso de solicitud o aplicación en condiciones inadecuadas del paciente, que puede llevar a una mala interpretación de los resultados. Además, se presenta un consenso entre la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEQCML) sobre el uso racional de marcadores en cáncer de mama y  se aborda la aplicación de marcadores tumorales en el cribado de cáncer de colon.

“Hoy en día, el uso de los biomarcadores en cáncer es muy habitual y se aplican a la mayoría de los tumores, especialmente en la monitorización de la enfermedad”, comenta el Dr. González, moderador del simposio. Un ejemplo sería el CA15.3 en el cáncer avanzado de mama. También hay algunos que tienen un importante papel en el cribado, como es el caso de la sangre oculta en heces en el cáncer de colon, “cuyo uso se está extendiendo cada vez más en la población de más de 50 años para una detección temprana de esta enfermedad”, asegura. “Pero –añade- seguramente el marcador tumoral más ampliamente utilizado es el PSA en el cáncer de próstata, incluido en muchos protocolos de chequeos para su diagnóstico, lo que ha llevado incluso a que se hable de un sobrediagnóstico de este cáncer”.

En este sentido, el Dr. González apunta a que probablemente, debido a la facilidad de su determinación, el bajo coste y la rapidez de resultados, existe un uso excesivo de los marcadores tumorales.  “Estos, como cualquier otra magnitud bioquímica, han de utilizarse en un contexto clínico concreto para obtener su mayor eficacia; en caso contrario pueden proporcionar una información errónea que cause molestias al paciente y la solicitud de nuevas pruebas innecesarias. Por otra parte, en el caso de discrepancia entre la situación clínica y la analítica hay que tener en cuenta diferentes situaciones, como son aspectos técnicos, patología benigna subyacente, etc.”, asegura.

En la misma línea, el Dr. Josep María Augé, miembro de la Comisión de Marcadores Biológicos del Cáncer de la SEQCML, señala que la facilidad para acceder a la solicitud de pruebas “siempre ha presentado sus ventajas, pero también sus inconvenientes”. Por un lado, se dispone de un amplio abanico de pruebas de las que se obtiene un resultado en pocas horas o días pero, por otro, en muchos casos posibilita solicitarlas sin ningún tipo de restricción, hecho que conduce a la realización de pruebas que quizás no hubieran sido necesarias. “Es muy importante conocer en cada situación la necesidad y la información que aportará dicha prueba y estar preparado para interpretar un resultado no esperado”, destaca.

Por ello, el Dr. Augé subraya la importancia de difundir y aportar toda la información asociada a un resultado para interpretarlo de forma correcta. “Las medidas para conseguir estos objetivos se basan en la divulgación y en la creación de grupos de trabajo multidisciplinares”, afirma.

Uso de biomarcadores en la detección y abordaje del cáncer de colon

Actualmente, el diagnóstico del cáncer de colon se puede abordar a partir de dos vías distintas. Por un lado, el diagnóstico propiamente dicho de aquellos pacientes que presentan síntomas y, por el otro, el diagnóstico precoz en la población susceptible de poder desarrollarlo, ya sea por encontrarse dentro del grupo de edad de mayor riesgo que se beneficiará de una estrategia preventiva -generalmente hombres y mujeres entre los 50 y los 70 años-o por presentar antecedentes familiares. En este último grupo se sitúan dos entidades, el Síndrome de Lynch o cáncer colorrectal hereditario no polipósico y la poliposis familiar hereditaria, en los que el diagnóstico se centra sobre todo en la realización de pruebas endoscópicas a edades tempranas.

La utilización de los biomarcadores en este tipo de tumor actualmente está muy extendida. En pacientes sintomáticos, cada vez se está utilizando más la prueba de hemoglobina en heces, ya que presenta un elevado valor predictivo negativo y buena sensibilidad para la detección del cáncer colorrectal, siendo considerada la prueba de elección, avalada por las principales sociedades científicas para la detección precoz del cáncer colorrectal o cribado poblacional. En cuanto a otros biomarcadores, ya sean moleculares o proteicos, se utilizan principalmente para la clasificación del tumor, el seguimiento del tratamiento y la detección precoz de recidiva.

Respecto al futuro del cribado del cáncer colorrectal, para el Dr. Augé “es muy prometedor, a pesar de la situación actual”. “Probablemente, las trabas económicas dificultarán que se incorporen nuevas pruebas, sobre todo si van asociadas a un incremento en el gasto sanitario –explica-, y nos encontraremos con programas de cribado que, a partir de algoritmos y pruebas reflejas basadas en el resultado de pruebas sencillas, rápidas y económicas como la hemoglobina en heces, permitan asignar un riesgo individual a la participación en estos programas de cribado”.

Estos algoritmos ayudarán a excluir de forma más precisa aquellos participantes que no se beneficiarían de la realización de una colonoscopia, facilitando la identificación de aquellos en los que es imprescindible su realización, incorporando nuevos criterios de priorización. Según explica el Dr. Augé “el objetivo final será reducir al máximo esa zona gris donde las pruebas de laboratorio no aportan una información clara”.

Igualmente, la franja de edad de la población candidata para el cribado en este tumor podría aumentar, incluyendo tanto a personas más jóvenes (cada vez se está observando más la aparición del cáncer colorrectal en población de menos de 50 años), pero también incluyendo a población de más edad (debido al incremento en la esperanza y calidad de vida).

Por otra parte, en cuanto a los avances en pruebas, se espera en los próximos años nuevas incorporaciones en cáncer colorrectal, como el estudio del DNA fecal, que ya se utiliza en la actualidad, o los paneles de microRNAs y patrones del microbioma asociados a lesiones cancerosas y a sus precursores, que pueden tener un papel también muy relevante.

En todo este contexto, el papel del laboratorio es imprescindible. En la actualidad, su función principal es aportar el conocimiento y la correcta utilización de las pruebas disponibles en los programas de detección precoz del cáncer colorrectal, integrándose en los comités y en los grupos de trabajo, tanto clínicos como organizativos y, por otro lado, colaborar en la armonización y estandarización de estas pruebas “que es quizás uno de los retos inmediatos y así superar uno de los puntos débiles de la prueba inmunoquímica de hemoglobina en heces”, afirma el Dr. Augé. En cuanto al futuro, también jugará una importante función, “principalmente en el desarrollo y puesta a punto de nuevas pruebas, así como en el diseño de los algoritmos personalizados”, concluye.