Gracias Sergio

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Seguramente mis palabras no pueden ser lo acertadas que serán las de tantos amigos que en estos días te recuerdan con tanto cariño. Sin embargo, yo también quiero hacerte un pequeño homenaje.

¿Qué menos? A quien, sin conocerme, me regaló el halago de la plena confianza, sentándome en su mesa a disfrutar de tantas y tan copiosas comidas, a la espera de su-mi gran pasión, al cómplice de tantos silencios, a quien me recordaba en ocasiones muy significativas la figura de mi padre y a quien lo homenajeo en la figura de mi hijos, sus nietos públicamente.
Hemos sido la envidia de todos nuestros amigos. ”¿Quién es este señor que pasea con tanto orgullo a tus cuatro hijos? ¡Vaya porte! Pero ¿tú sabes cómo los está educando, cómo los quiere?” Afortunadamente lo sé. Lo veo todos los días y ¡qué verdad!. Es que las cosas, o se hacen bien desde el principio, o si no, qué difícil es enderezarlas. Tú has conseguido que tus nietos te admiren, te recuerden todos los días y busquen en sus inquietudes el encuentro gratificante de lo que hubiera hecho su abuelo.
No voy a poder devolver cuanto me has dado y estoy seguro de que ni si quiera lo esperas. Es el legado de las grandes personas que, llegados a una edad, lo dan todo sin esperar nada a cambio.
Únicamente te puedo asegurar que pondré todo mi empeño en que todo aquello por lo que con tanto ahínco, discreción, austeridad y pasión has luchado, tu mujer, tu hija, tus nietos, vivan en la alegría de saber que, como siempre, has conseguido tu objetivo: tener una gran familia que lo ha dado todo por un gran marido, un padre excepcional y un abuelo ejemplar.
Gracias Sergio.

Manuel Fernández
Hijo político

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