SOCIEDAD
Organización de la Sociedad
Historia
Glosa del Presidente (M. Cortés Rius)
Como actual Presidente, y con motivo del 25 aniversario de la misma, se me ha solicitado que escriba unas líneas sobre mi relación con la SEQC.
Mi vida profesional ha transcurrido casi de forma paralela a la vida de la propia Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular, a la que me he sentido muy
unido desde su fundación por razones de ideología y por razones de proximidad, ya que la SEQC nació en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, fundada en 1976 por el Prof. Enric Concustell Bas, Jefe del Servicio de Bioquímica de este hospital, con el que llevaba trabajando desde finales de los 60 durante mis últimos cursos de la Licenciatura en Farmacia.
Mis primeras actividades en la SEQC fueron colaboraciones en el Boletín Informativo que por entonces dirigía el Dr. Frederic Sunyer. En 1978 iniciamos con el Dr. Francesc Ramón y otros profesionales, un proyecto de Programa de Control de Calidad Externo que en la actualidad, y después de más de 20 años, se ha consolidado en una amplia oferta de Programas para la Evaluación Externa de la Calidad que abarca no sólo las áreas más importantes de Bioquímica sino que, con la colaboración de Sociedades afines, incluye Programas de Hematología, Microbiología y Serología. De esta labor me siento especialmente orgulloso por los resultados alcanzados y por el hecho de que el grupo inicial ha aumentado y se ha consolidado en diversas Comisiones integradas en el Comité de Garantía de la Calidad y Acreditación de Laboratorios.
En el año 1980 tuvo lugar la desgraciada desaparición del Prof. Enric Concustell, Presidente de la SEQC desde su fundación, en trágico accidente de circulación en el que fallecieron también su esposa y sus dos hijos. En este mismo año y en el Congreso que se celebró en Palma de Mallorca, fui elegido tesorero. He ocupado este cargo durante los mandatos 1981-1984 y 1985-1988, en Juntas Directivas presididas por los Dres. Sergio García Merlo, Antonio Ferragut Canals y Raimundo Goberna Ortiz.
En esta etapa se consolidó la economía de la SEQC y se adquirió el primer local social, sede de la Sociedad, en la calle Llançà de Barcelona, en el año 1986. Se contrató asimismo una secretaria y se instaló un sistema informático, centralizando todas las labores de secretaría, control de calidad, y organización de Congresos, actividades que habían estado dispersas en los distintos hospitales o centros de trabajo de sus responsables.
Posteriormente he ocupado el cargo de Vocal de la Junta Directiva con el encargo de coordinar la organización de Congresos. De aquí salió la idea de crear un Comité de Congresos que mantuviera una cierta uniformidad en la organización de Congresos y que viene actuando desde 1988 (VII Congreso Nacional celebrado en Benalmádena) hasta la fecha, habiendo organizado 10 Congresos Nacionales y 3 Congresos Internacionales y situando el Congreso de la SEQC como el Congreso Nacional de referencia en el ámbito del laboratorio. Recientemente se ha conseguido obtener la organización del XV Congreso Europeo a celebrar en Barcelona en el año 2003.
Tras otra etapa de tesorero fui elegido Presidente de nuestra Sociedad en el Congreso de Madrid en 1996 para empezar mi primer mandato en 1998, y posteriormente fui reelegido para un segundo mandato que ha empezado con el nuevo siglo y finalizará en diciembre del 2003. He llegado a esta Presidencia tras haber ocupado diversos cargos ejecutivos y haber participado en diversas Comisiones Científicas (Calidad, Valores de Referencia, Proteínas, etc.), actividades todas ellas que me han proporcionado grandes satisfacciones tanto a nivel personal como a nivel profesional, y al mismo tiempo me han proporcionado un gran número de amigos.
Como Presidente de nuestra Sociedad, al hacerme cargo de la misma me planteé una serie de objetivos, algunos ya cubiertos totalmente, otros en parte, y otros todavía por desarrollar.
Uno de los objetivos marcados fue el de profesionalizar la Sociedad en todos sus aspectos, de manera que la Junta Directiva y los otros órganos de la Sociedad dispusiesen de una estructura capaz de ejecutar sus decisiones sin que ello tuviese que requerir implicaciones personales. Creo que esto se ha logrado en gran parte, y en la actualidad disponemos de una infraestructura física y de una plantilla de cuatro personas trabajando para la Sociedad, cada una de ellas encargada de un área determinada.
Otro de mis objetivos es el de promover desde la SEQC el cambio de actitud que a mi parecer debe efectuar necesariamente el profesional del Laboratorio ante los retos de la nueva tecnología y los nuevos criterios que rigen la Sanidad. Para ello y desde la Junta Directiva se ha impulsado una Comisión de estudio del futuro del Laboratorio que ha elaborado una ponencia, aprobada definitivamente en el XIX Congreso de nuestra Sociedad celebrado en Zaragoza en el año 2000, y que describe las actividades que debe cubrir la actividad del profesional del laboratorio. En este contexto es especialmente importante el aspecto relativo a la integración del facultativo del laboratorio en los equipos de diagnóstico, colaborando con los médicos clínicos en la elaboración de protocolos de estudio de las diversas patologías, en el establecimiento de criterios diagnósticos, pronósticos y de tratamiento, y aportando los conocimientos sobre la utilidad de las diversas magnitudes, posibles interferencias, criterios analíticos de sensibilidad y especificidad etc. Creo que en varias áreas del laboratorio el facultativo debe actuar como consultor, elaborando y entregando informes y no simplemente datos numéricos. Pero a pesar de que esta actividad ya se esté llevando a cabo por algunos pocos facultativos del laboratorio, el cambio debe ser asumido por la gran mayoría para que sea perceptible por la sociedad.
Otra de las actividades que se están realizando en el mismo sentido es la elaboración de una encuesta entre los médicos clínicos para conocer el grado de satisfacción con los laboratorios y lo que desean y esperan de ellos. Los resultados de esta encuesta se darán a conocer este año y espero que sean de gran utilidad para planificar nuestro futuro.
También me gustaría dedicar un poco de tiempo al Congreso Europeo que tenemos el honor de organizar en Barcelona el próximo 2003. Es la primera vez que tenemos el encargo de la IFCC y de la FESCC, siendo ésta la gran oportunidad para dar el salto definitivo y colocar nuestra Sociedad y sus socios en primera línea de la Bioquímica Clínica Europea.
Y finalmente y aunque me deje bastantes temas por tratar, un objetivo crucial lo constituye la incorporación de las nuevas generaciones a los cargos consultivos y ejecutivos de nuestra Sociedad. Por ello me gustaría desde estas páginas pedir a todos los socios y especialmente a los más jóvenes que se incorporen a las tareas de nuestra Sociedad, colaborando en alguna de las Comisiones ya existentes o solicitando la creación de otras nuevas, y presentando asimismo sus candidaturas a los cargos ejecutivos de la Sociedad. Ya va siendo hora de que se incorporen nuevos aires a la Sociedad y de que los que llevamos 25 años trabajando para ella nos retiremos.
Quiero terminar con el deseo que este 25 aniversario, que además coincide con el inicio de un nuevo siglo y un nuevo milenio, sea el punto de partida para un futuro más esperanzador para nuestra Sociedad, nuestra profesión y por consiguiente para todos los socios.
M. Cortés Rius
